El 3 de mayo de 1900 la empresa alemana de tranvías “La Transatlántica” informa a través de la prensa que realizó un llamado a propuestas para la construcción de un gran palco y chalet en un terreno de su propiedad destinado a cancha de football. Dicho terreno estaba situado sobre el camino Jaime Cibils, a 60 metros de la avenida 8 de Octubre, y fue allí donde el 10 de octubre de 1811 José Artigas fue designado Jefe de los Orientales en la Quinta de la Paraguaya. La construcción se realizó según la propuesta de la empresa de Eugenio Meirana e hijo, y el proyecto y dirección de la obra estuvo a cargo de Félix Elena.

Este nuevo escenario deportivo se llamó Parque Central, debido al nombre que los paisajistas franceses Andre y Thays habían elegido para un gran espacio verde que se situaría allí. La Transatlántica le cedió el Parque Central al Deustcher Fussball Klub, institución de la colectividad alemana. En el terreno había dos canchas de football, por Jaime Cibils se entraba a la cancha del Deustcher, y por 8 de Octubre a la otra cancha, llamada la “internacional” donde jugaban los marineros ingleses que llegaban a Montevideo. Había también cuatro canchas de tenis. El palco tenía un estilo chinesco, y su capacidad era de mil espectadores. Alrededor del campo había bancos, y se vendían cajones de madera antes de cada partido, que se usaban de plataforma para ver mejor.

El 25 de mayo de 1900 se jugó el primer partido entre la institución alemana y el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC). Previo al partido se llevó a cabo una almuerzo en el Hotel Lanata entre dirigentes de los clubes y personalidades del gobierno. La inauguración incluía a las bandas musicales de Don Bosco, de la cañonera “Flora” y la nota la dio un “pollerita bailarín” escocés que sorprendió a las 7 mil personas presentes extrañas a las costumbres escocesas.

El 27 de mayo, dos días después de su inauguración, el Parque central recibió al Club Nacional de Football, equipo criollo que con apenas un año de vida y un plantel de estudiantes ya había formado un cuadro digno de competir con los mejores clubs de Montevideo. El partido se jugó contra la institución alemana y terminó 1 a 1. El gol de Nacional lo hizo Ernesto Caprario, jugador fundador y presidente del club.

Cuando Nacional debuta en la Copa Uruguaya, en 1901, consigue que La Transatlántica le ceda la segunda cancha del Parque para jugar de local. En este escenario el Club Nacional de Football se afirma como un grande del futbol uruguayo.

Con el Deustcher desaparecido, Nacional pasa a usar en exclusividad todo el terreno en 1911. Se construyen entre marzo y julio nuevas tribunas, aumentando su capacidad para 15 mil personas. El Parque Central se convirtió en el más grande y principal escenario deportivo del país. Se habilitó una “cancha chica” que utilizó el Bristol a la derecha de la entrada por 8 de Octubre, y se desarmó la cancha que daba a Jaime Cibils. El diario “La Razón” donó una copa para el partido inaugural, donde Nacional venció al CURCC 2 a 1 con goles de Vallarino y Brienza. El estadio tenía un gran palco techado en una de sus dos tribunas laterales, y taludes en las cabeceras, que estaban orientadas hacia la avenida 8 de Octubre. Se destacaba el mirador, ya existente en el terreno, que hoy en día sigue sobre las tribunas siendo testigo de la rica historia del lugar.

El 5 de marzo de 1918, ocurriría un episodio trágico. Abdón Porte, defensa y referente del plantel se quitó la vida en el círculo central de la cancha con un disparo. Fue sepultado en el cementerio de La Teja, junto a sus amigos del club Bolívar y Carlos Céspedes (fallecidos en 1905 por la viruela), tal como lo pidió en una carta que dejó donde también manifestaba su dolor al perder la titularidad. El hecho inspiró un cuento de Horacio Quiroga, llamado “Juan Politi, half – back”, sobre un jugador hincha que se quita la vida al ver su decadencia deportiva.

El Parque Central fue escenario de duelos entre importantes personalidades de la época. El mas recordado fue el duelo a pistola entre José Batlle y Ordoñez y Washington Beltrán, que terminó con la muerte del nacionalista. Luego de una serie de notas publicadas en el diario “El Día” (Batlle) y “El País” (Beltrán) sobre libertades públicas y sufragio, Batlle retó a duelo a Beltrán por un artículo suyo llamado “¡Que tupet!” (Que impertinencia). El 2 de abril de 1920, Viernes Santo, luego de que ambos fallaran en sus disparos a 25 pasos de distancia, los duelistas recargaron sus armas en la tribuna techada y regresaron para repetir el desafío. Esta vez Beltran cayó herido y falleció practicamente en el momento. La bala le entró por la axila derecha y salió por la espalda.

El 5 de marzo de 1923 un incendio destruyó las gradas de madera, pero rápidamente se reconstruyeron para la Copa América del mismo año, donde se jugarían el Parque Central todos los partidos. Ese torneo sería clave para afirmar a Uruguay como potencia mundial de fútbol, y tras ganar la copa, se inscribió a la Selección para las Olimpíadas de 1924.

La calle Urquiza no existía, y la entrada era por 8 de Octubre (por la actual sede del Club). Los taludes detrás de los arcos eran de pasto, la tribuna principal estaba prácticamente techada en su totalidad, y la otra era abierta.

En 1930 se juega la primer Copa del Mundo, y los estadios utilizados fueron el nuevo Estadio Centenario, la cancha de Estación Pocitos (usufructuado por Peñarol, que se situaba en la calle Pereyra, casi Rivera) y el Parque Central. Seis partidos de la copa se jugaron en el Parque, incluyendo el primero donde EEUU venció a Bélgica 3 a 0, el 13 de julio. Cuatro días más tarde Uruguay vencería allí 3 a 0 a Paraguay.

El último clásico jugado en el parque central fue el 13 de octubre de 1929, ganó Nacional 1 a 0 con gol de Héctor “el Manco” Castro. Luego se instauró el profesionalismo en 1932, y Nacional comenzó a jugar más partidos el Estadio Centenario. El Parque Central quedó destinado a entrenamientos, partidos con clubes chicos y otras actividades como las carreras de galgos.

Los terrenos que estaban cedidos a Nacional, pasaron a ser de su propiedad en 1937. El club debió pagar 140 mil pesos, que se obtuvieron con la venta de los terrenos en Propios y Centenario, donde Nacional preveía construir un gran estadio con complejo deportivo. La compra fue por iniciativa del entonces presidente de la institución Aníbal Zapicán Falco. Esta decisión de mantener el estadio fue muy discutida en el seno de la directiva. Para 1939 comienza a pensar en una gran reforma y se le adjudica, concurso mediante, a la constructora de Héctor Guerra y Raúl Clerc, con diseño del Arq. Guido Simeto. Antes de llevar a cabo esta reforma las tribunas de madera se incendiaron nuevamente en 1941, esta vez originado por la estufa a leña de un vestuario. Las pérdidas fueron de 30 mil pesos. El 14 de mayo de 1944, Nacional cumplía 45 sus años de gloria, y se inaugura el nuevo estadio de hormigón.

El estadio ahora constaba de una tribuna principal con doble bandeja, una tribuna lateral de 19 filas y dos taludes escalonados detrás de cada arco. La orientación de la cancha cambió, y se construyó un gran portón hacia la calle Jaime Cibils, formado con los arcos de ladrillo que con el tiempo serían un icono del estadio. También se realizaron reformas en el complejo deportivo, con canchas de básquet y tenis. La idea original era que ambas tribunas laterales fueran de dos bandejas, pero La Segunda Guerra Mundial disparó el costo de los materiales y no fue posible.

La inauguración fue contra un combinado de la Asociación y Nacional ganó 6 a 0 con dos goles de Ciocca, tres de Atilio García y uno de Luis Ernesto Castro. El partido se jugó ante 20 mil espectadores y se recaudaron $4.520,20. La celebración contó con la participación de Julio Jaime, atleta que llegó con una antorcha a la cancha desde Punta Carretas, uniendo simbólicamente el terreno donde Nacional jugó sus primeros partidos en 1989 con el nuevo Parque Central. José María Delgado, el presidente del club, dijo “Miramos hacia arriba y vemos que apenas hemos escalado un tercio de la montaña quimérica. Su cumbre nos parece mas alejada que cuando la veíamos desde la llanura; pero por lo mismo que hemos llegado hasta aquí y tenemos hecha el alma a los alpinismos audaces, estamos seguros de conquistarla, y los glaciares y precipicios que la aguardan sólo sirven y servirán para excitarnos el corazón intrépido”.

Nacional jugó varios partidos más en el Parque Central, pero como Peñarol utilizaba el Estadio Centenario, no se quiso cederle la exclusividad del estadio al rival por lo que el Parque se utilizó mas como campo de prácticas, partidos de menor importancia, residencia de juveniles y concentración del plantel hasta que en 1968 se adquirió la concentración de “Los Céspedes”. Ese mismo año, el Parque Central lo utilizó Huracán Buceo en su inolvidable campaña, donde miles de hinchas siguieron al club en la Segunda División hasta lograr el ascenso y poder jugar en Primera en 1970.

En 1980 el estadio fue refaccionado, para jugar allí la Copa de Oro, y en el 83 Nacional juega allí todos sus partidos como local excepto el clásico y se corona campeón Uruguayo. El estadio fue utilizado también para partidos de Rugby y fue cedido a clubes chicos, en 1984 dio la vuelta olímpica Central Español. Aprovechando que el Parque constaba de red lumínica desde finales de los ‘80, Defensor Sporting jugó allí de local en la Copa Libertadores del ’96.

El orgullo que significa para Nacional tener un escenario con una historia tan rica, y las desventajas económicas que implica usar permanentemente el Estadio Centenario, impulsaron a principios del siglo XXI un proyecto de reacondicionamiento y desarrollo del Parque Central. El nuevo plan se anunció en el 2003, y se creó una entidad encargada de llevar a cabo el proyecto, denominada la SAD (Sociedad Anónima Deportiva). La iniciativa estaba basada en una tesis elaborada por Pablo Martínez y Mateo Acosta, presentada para obtener sus respectivos títulos. En marzo del 2004 se inicia la primer etapa del proyecto que básicamente consistió en la reparación de las estructuras en mal estado, la reconstrucción de la cancha (pasando a ser el mejor campo de juego del país), nueva instalación lumínica y la construcción de 26 palcos, cuyo arrendamiento por 15 años permitió financiar las obras. El 9 de marzo de 2005 se jugó un partido inaugural contra el Olimpia de Paraguay, ganando Nacional 3 a 2. Una vez más hubo celebración previa con la participación del Cuarteto de Nos, Washington “Canario” Luna, paracaidistas, y la “comparsa tricolor”. Desde ese momento Nacional volvió a utilizar su estadio para jugar partidos por la Copa Libertadores, y la mayoría de los partidos como local por el campeonato Uruguayo, incluyendo partidos decisivos y de gran importancia como la final del campeonato 2005-2006 cuando se venció a Rocha FC.

Las obras en Nacional no se detuvieron. En el 2006 comenzó la segunda etapa, donde se realizaron 20 nuevos palcos, trabajos de habilitación y mejoras (ajustándose a recomendaciones de la FIFA, y exigencias de la Intendencia de Montevideo, bomberos, y la policía), se finalizaron obras pendientes de la Primera Etapa, se mejoraron los accesos y servicios y se llevaron a cabo obras complementarias en el resto del patrimonio arquitectónico del club (Sede Social, concentración “Los Céspedes”, gimnasio, y casona de juveniles). El control y dirección de las obras estuvo a cargo de la “Comisión de Patrimonio y Obras”, presidida por el Arq. Daniel Majic.

La tercera etapa consta con la construcción simultánea de 22 nuevos palcos, la tribuna en la cabecera “Abdón Porte” y una segunda bandeja en la tribuna sur “Atilio García”. Las tribunas tendrán continuidad mediante un codo que brindará al estadio una volumetría clara, unida y estructurada.

Uno de los aspectos más importantes del proyecto, es el papel fundamental que cumplen los hinchas como actores directos en el desarrollo y crecimiento del estadio. Se han creado varios canales de participación, principalmente con la formación de la “Comisión de Actividades del GPC”, permitiendo que la gente sea parte de eventos, jornadas de construcción y otras actividades relacionadas con el Gran Parque Central, y verificando que a Nacional lo hace grande su gente